La oposición no alcanzó el quórum reglamentario en la Cámara de Diputados y la sesión especial que había convocado para tratar los proyectos que planteaban la interpelación y moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se cayó.
La clave para desactivar la sesión fue una jugada de ajedrez que se había gestado en las 48 horas previas, y consistió en el acuerdo del oficialismo con las bancadas aliadas para abrir la comisión de Asuntos Constitucionales el martes 30 de este mes a fin de tratar los mismos seis expedientes vinculados al jefe de Gabinete caído en desgracia.
De esta manera, el oficialismo no solamente hizo la sesión y “ganó” una semana de yapa para “descansar” del tema Adorni, sino que además se garantiza una dinámica de trabajo de comisión con control absoluto de los tiempos, sin obligación de dictaminar en plazos establecidos, pudiendo incluso correr el arco hasta después del Mundial de fútbol y de las vacaciones de invierno.