A un año de las próximas elecciones, la Unión Cívica Radical (UCR) busca una salida del laberinto que le representa el futuro. Tironeada por Axel Kicillof y Javier Milei, la conducción boinablanca apuesta a una alianza de centro, un especie de Juntos por el Cambio remozado que le permita ordenar la tropa en sus franquicias provinciales.
Así las cosas, la idea de cultivar una opción de centro empezó a rondar en la cabeza de quienes hoy conducen el partido centenario, cuyo presidente es el santafesino Leonel Chiarella, un hombre de Maximiliano Pullaro.
Un neo Juntos por el Cambio sería una zanahoria para motivar el orden en algunas de las franquicias radicales del interior. Al partido le sobran grietas internas en provincias como Catamarca o La Rioja que, si bien no son fácilmente solucionables, un orden desde arriba hacia abajo podría ayudar a solucionar.