El Malestar Social y la corrupción, hunden la imagen de Milei.

El Gobierno quiere suspender las PASO para evitar que una derrota de Milei provoque una corrida como la que sufrió Macri en 2019

En la Casa Rosada creen que un segundo puesto en las primarias podría derrumbar la confianza en el plan económico y complicar las chances electorales del oficialismo. Las encuestas que circulan entre funcionarios alimentan la preocupación.

La decisión del Gobierno de avanzar con la suspensión de las PASO tiene una explicación que va mucho más allá de la estrategia para dificultar la reorganización del peronismo. En la Casa Rosada existe otro temor que pesa tanto o más que la disputa política: que una derrota de Javier Milei en las primarias desencadene una crisis financiera similar a la que terminó de sepultar la reelección de Mauricio Macri en 2019.

En el círculo más cercano al Presidente admiten que una elección primaria desfavorable podría convertirse en un plebiscito anticipado sobre el rumbo económico. El razonamiento es simple: si los mercados interpretan que el oficialismo perdió competitividad electoral, la estabilidad cambiaria y financiera podría quedar bajo presión antes de los comicios generales.

“En el Gobierno están muy preocupados con el antecedente de Macri en 2019. Cuando perdió las PASO se derrumbó el plan económico y no pudo reelegir”, confió a este medio un diputado que mantiene diálogo frecuente con funcionarios de la Casa Rosada.

Ese antecedente sigue muy presente en Balcarce 50.

El 11 de agosto de 2019 la fórmula integrada por Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto fue derrotada por más de quince puntos por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. La reacción de los mercados fue inmediata: el dólar se disparó cerca del 25% en una sola rueda, las acciones y los bonos argentinos sufrieron fuertes pérdidas y el riesgo país escaló hasta niveles récord. Con el correr de los meses, el Gobierno debió reperfilar la deuda y volver a imponer restricciones cambiarias.

En la administración libertaria creen que un resultado similar podría tener un impacto comparable sobre las expectativas económicas. Por eso, la suspensión de las PASO también aparece como una herramienta para evitar una instancia electoral que pueda funcionar como un disparador de incertidumbre financiera.

Las encuestas profundizan la inquietud

La preocupación oficial no surge únicamente del antecedente histórico. Las últimas mediciones que llegan a los despachos oficiales muestran un escenario mucho más ajustado que el imaginado meses atrás.

Un relevamiento de la consultora Casa Tres, dirigida por Mora Jozami y vinculada al PRO, revela que Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner ya alcanzan niveles de imagen positiva similares a los de Javier Milei. Al mismo tiempo, la imagen negativa del Presidente trepa al 54%, superando incluso a la del gobernador bonaerense.

El estudio también consolida a Kicillof como el principal referente opositor. Ante la pregunta sobre quién representa mejor a la oposición, el mandatario bonaerense obtiene el 36% de las respuestas, contra el 23% que reúne Cristina Kirchner.

Otro dato que enciende luces amarillas en el oficialismo es la percepción económica. Según la misma encuesta, el 62% de los argentinos considera que la situación económica del país es mala, un indicador que refleja el desgaste del humor social pese a la desaceleración de la inflación.

Con ese panorama, en la Casa Rosada entienden que una elección primaria adversa podría transformarse en un factor de desestabilización económica y política. Por eso, detrás del discurso del ahorro de recursos y la simplificación del calendario electoral, asoma una preocupación mucho más profunda: evitar que las urnas anticipen un cambio de ciclo y los mercados reaccionen antes de tiempo, como ocurrió en 2019.