Pampa Energía cerró la única planta de caucho en el país: “Es un déjà vu de los 90, pero más rápido”
Mauricio Brizuela, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU), confirmó en Cadena 3 Rosario el cese de producción en la planta de Puerto General San Martín y advirtió por el impacto sobre unos 200 trabajadores y empresas vinculadas al entramado industrial.
Pampa Energía decidió cerrar su planta de caucho ubicada en Puerto General San Martín, una medida que implica el final de la producción nacional de este insumo estratégico y deja a la Argentina sin una fábrica dedicada a su elaboración. La decisión impacta de manera directa en trabajadores del cordón industrial del Gran Rosario y abre interrogantes sobre el futuro de un entramado de empresas que dependen de esta actividad.
En diálogo con Radioinforme3 por Cadena 3 Rosario, Mauricio Brizuela, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU), confirmó que la empresa comunicó el cese de la producción y comenzó a avanzar con desvinculaciones. “Ayer llegó la gente de Pampa, de Buenos Aires, a avisarnos el cese de la producción de la única planta de caucho del país”, explicó. Según detalló, la medida afecta a unos 130 trabajadores convencionados y alrededor de 70 empleados fuera de convenio, además del impacto indirecto sobre proveedores y pymes vinculadas.
Brizuela explicó que la situación se venía anticipando desde hacía meses por la caída de la actividad y las dificultades para acceder a la materia prima. “Para nosotros que vivimos lo de Dow es un déjà vu”, señaló, al comparar el cierre con la salida de otra compañía petroquímica de la región. Indicó que la planta llevaba más de una semana paralizada por la falta de butadieno, un insumo fundamental que llegaba desde Brasil y cuyos envíos comenzaron a demorarse.
Además, Brizuela alertó por la pérdida de empleos industriales de calidad y por las dificultades de reinserción laboral para los trabajadores afectados. “Estamos hablando de técnicos como mínimo para entrar a esta planta. Hay compañeros de 25 o 30 años, pero también de 50 o 60 años que dejaron su vida acá adentro y les faltan pocos años para jubilarse”, sostuvo. En ese sentido, cuestionó que la salida laboral pueda resolverse con trabajos informales: “¿Qué hacés con una indemnización? ¿Comprás un auto para hacer Uber o ponés un kiosco? Esto ya lo vivimos en los 90”.