La crisis del comercio se volvió el síntoma más visible del freno económico. No es casual, en una economía donde el consumo funciona como motor, el derrumbe de la demanda impacta primero en mostradores y persianas. El último dato del EMAE-IDENC lo confirma: el sector comercial cayó 7,0% en febrero y se consolidó como uno de los principales lastres de la actividad.
Sin embargo, el problema ya no es solo cuánto vende el comercio, sino cuántos comercios quedan. En el último año, la mayor parte de las empresas que cerraron pertenece a este sector: 3.109 firmas menos, en un escenario donde las ventas se contraen de forma generalizada. De hecho, incluso en supermercados -un indicador clave del consumo básico- las caídas se registraron en las 24 jurisdicciones del país frente a 2023.